sábado, 8 de enero de 2011

MITOS Y LEYENDAS DE BAJA CALIFORNIA MEXICO.

LOS PERICUES CREIAN EN UN DIOS SUPREMO

LOS PERICUES TENIAN UN DIOS Y NO ERAN IDOLATRAS

LOS GUAYCURAS CREIAN QUE DIOS ERA UN ESPIRITU Y TENIA SUS AYUDANTES

LOS COCHIMIES CREIAN EN UN DIOS QUE VINO DEL CIELO Y CONVIVIO CON ELLOS.




1.1.1)Mitos prehispánicos

El conocimiento que tenemos acerca de las costumbres y tradiciones de los antiguos habitantes de Baja California no es tan abundante como el que existe acerca de otras culturas americanas. Se trata de grupos dispersos y escasos que tenían que vivir en un medio difícil apoyados en una tecnología muy rudimentaria, que no desarrollaron ningún sistema de escritura y que con la llegada de los españoles desaparecieron completamente, excepto uno o dos grupos en la parte norte de la península.
Es por ello que el conocimiento de sus mitologías no podemos obtenerlo sino a través de las informaciones, muchas veces amañadas para mejor representar intereses individuales, otras veces ingenuas y cargadas de hiperbólicas fantasías, de los viajeros de la Nueva España que con propósitos muy diversos se aventuraron a estas tierras.
En un artículo que reseña las costumbres de estos grupos prehispánicos el doctor Miguel León Portilla nos informa acerca de los cronistas que dieron cuenta de estos asuntos 1. Es una larga lista donde se encuentran lo mismo exploradores, como Francisco de Ulloa o Sebastián Vizcaíno; buscadores de perlas como Francisco de Ortega y Pedro Porter y Casanate; o misioneros como Eusebio Kino, Juan María de Salvatierra, Francisco Piccolo, Juan Jacobo Baegert y Miguel del Barco.
Sin embargo, en lo que toca propiamente a las mitologías indígenas la lista de testimonios útiles se reduce considerablemente y en ella destacan especialmente la Noticia de la California de Miguel Venegas y la Historia Natural y Crónica de la antigua California de Miguel del Barco.

No obstante lo limitado de las informaciones al respecto, las creencias de los antiguos pobladores de la península constituyen un legado de sugestivas imágenes para el repertorio simbólico colectivo que no ha sido muy tomado en cuenta por nuestra literatura.
Seguramente la fuente más antigua y plena de sugestiones para la imaginería popular la constituyen las pinturas rupestres y petroglifos que aparecen por todas las regiones de la península, llenando de visiones fabulosas de seres gigantescos las cuevas y barrancos 2.
Acerca de ellas se ha escrito mucho y se ha dado distintas interpretaciones de su posible sentido, pero ya sea que se trate de un rito de magia analógica de cazadores, o el registro de acontecimientos celestes como eclipses y supernovas, o que de verdad se trate de un sistema de escritura jeroglífica con un cierto grado de abstracción, en realidad lo que nosotros podamos decir de ellas hasta ahora son sólo elucubraciones, pues ha sido imposible determinar, aunque sus regularidades sugieran convenciones sistemáticas, si se trata de simples representaciones más o menos realistas, símbolos regulares, o verdaderos signos.
Una de las primeras explicaciones acerca de estas pinturas nos es ofrecida por Miguel del Barco, en un curioso relato que hace al hablar de las costumbres de los cochimíes, quienes aseguraban que aquellas figuras habían sido hechas por gigantes. Barco refiere que rogó al misionero de San Ignacio, Padre Joseph Rothea, que escribiera sobre los restos
que encontró y este es el testimonio del misionero:
"Los fundamentos que, probablemente persuaden hubo gigantes en la California se reducen a tres: primero, los huesos que en varias partes se encuentran, segundo, las cuevas pintadas, lo tercero la voz común de los ancianos..." 3.

Dice que buscó donde le indicaron que había un esqueleto de gigante:
"Comencé a cavar y de hecho di con un pedazo de cráneo bien grande, el que, por más cuidado que puse, se desmoronó al sacarlo. Poco más adelante descubrí los huesos o vértebras del espinazo... los cuales llevé a la misión y cotejados con los de nuestros muertos, vi que los del gigante eran como tres tantos mayores...".
Luego pasó a ver las cuevas pintadas:
"Su altura según me acuerdo pasaba de seis varas (cinco metros aprox.) de arriba a abajo toda estaba pintada con varias figuras de hombres mujeres y animales".
Después juntó a los indios más ancianos y les preguntó...
"Todos convinieron que en tiempos muy antiguos habían venido huyendo unos (gigantes) de otros... otra parte de ellos tiró por lo áspero de la tierra y ellos son los autores (decían) de dichas pinturas. A la verdad las que yo vi lo convencen; porque, tantos en tanta altura, sin andamios ni otros instrumentos aptos para el efecto, sólo hombres gigantes las pueden haber pintado. Decían por último, que parte de ellos murieron manos los unos de los otros, y parte también mataron los mismos Californios, que no sufrían en sus tierras habitadores tan extraños...".

Lejos del propósito de agotar el tema, en este trabajo no daremos sino algunos ejemplos de los mitos más importantes entre los indios sudcalifornianos.
    1.1.1.1)MITOS PERICUES.
Pedro Porter y Casanate, un explorador que en 1643 recorrió el extremo sur de la península dice que durante sus viajes...

" No se reconoció género de idolatría en estos indios, no son ladrones ni mentirosos ni usan de borracheras ni brebajes..." 4.
La evidente calificación moral de estas líneas no va más allá del puro aspecto aparente, superficial y material de la cultura indígena. Pues el hecho de que no tuvieran a la vista ídolos o templos no los exentaba de haberse construido una religión que les explicara su propia existencia y la del mundo. Son muchos los reportes acerca de los rituales que les llenaban el año de fiestas.
Acerca de esta religión elaboró Miguel Venegas un resumen, con base en los informes que le proporcionaron distintos misioneros. En su Noticia de la California podemos conocer que los pericúes creían...
"...que en el cielo vive un señor a quien llaman Niparaya, el cual hizo la tierra y el mar, da la comida, crió a los árboles y todo lo que vemos y puede hacer cuanto quiere. No lo vemos, porque no tiene cuerpo como nosotros. Este tal Niparaya tiene mujer, llamada Anayicoyondi... ha tenido tres hijos. De estos el uno es Quaayayp, que es hombre... (éste) estuvo entre estos (los pericúes) y los enseñó. Era poderoso y tenía mucha gente... lo mataron pero está muy hermoso, sin corrupción alguna, echando continuamente sangre. No habla por estar difunto pero tiene un tecolote que le habla" 5.
Este señor Niparaya tenía un enemigo, Waac Tuparán, con el que luchó una vez...

"...al Fin le venció, le quitó todas las pithayas y lo echó del cielo y lo encerró en una cueva. Hizo luego las ballenas del mar, para que espantaran a Waac Tuparán, para que no salga de la cueva".
Esta versión está evidentemente filtrada por el cedazo de los misioneros y se parece mucho a la historia de la rebelión de los ángeles, Waac Tuparán va a ser la figura diabólica que tendrá sus seguidores, "perversos, hechiceros y curanderos" entre los pericúes mientras que los seguidores de Niparaya sería "gente grave y circunspecta que con facilidad se reduce a la razón". Tales semejanzas debieron ser acentuadas por los frayles pues verían en ellas una ventaja para su misión evangelizadora. Es por ello que habremos de tomar con ciertas reservas los testimonios.
    1.1.1.2) MITOS GUAYCURAS

El mismo Venegas explica las creencias de los guaycuras, por lo menos la tradición oral de algunas de sus rancherías:
"Dicen pues que en el cielo, hacia la parte del norte hay un espíritu principal que llaman Gumongo. Este envía las enfermedades, y en tiempos pasados envió a otro espíritu a que visitase la tierra cuando este vino fue sembrando la tierra de pithayas... y componiendo los esteros de la costa del golfo, hasta llegar a una gran piedra en un estero muy capaz, cerca de Loreto que hoy llaman los españoles Puerto Escondido, donde hizo su mansión por algún tiempo. Aquí otros espíritus inferiores que le servían le traían pitahayas para comer y peces. La ocupación de Guyiagui era hacer vestidos para sus sacerdotes..., formados por los cabellos que le ofrecían" 6.
Los sacerdotes de Guayiagui eran los Dicuinochos, para quienes dejó pintada una tabla ceremonial. En esos ceremoniales los Dicuinochos decían unas palabras de donde Venegas traduce y transcribe:
"El sol, la luna y los luceros son hombres y mujeres. Todas las noches caen al mar del poniente y se ven obligados a salir a nado por el oriente" 7.
    1.1.1.3) LOS MITOS COCHIMIES
La principal fuente de información con que contamos ahora de los mitos cochimíes está en la Historia natural y crónica de la antigua California de Miguel del Barco. El misionero dedica un capítulo entero para hablarnos de "la antigua falsa religión de los californios".
Sin embargo, en ese capítulo se preocupa más por rastrear la posibilidad de que los indios hubiesen conocido con anterioridad los dogmas cristianos que por describir sus antiguas creencias y cuando lo hace siempre es en términos de comparación con el cristianismo. Es por eso que para aprovechar las bondades de la fuente el investigador tiene que rastrear los datos sueltos e historias ilustrativas que aparecen a lo largo de sus trabajos. Además debe de tomar en cuenta el filtro que constituye la visión histórica del cronista.

Súmase a estas desventajas el hecho de que no existen testimonios directos que nos permitan contrastar lo que nos cuenta Barco, ya que los antiguos californios no tenían escritura de ningún tipo, no llevaban la cuenta de los tiempos antiguos, ni siquiera de una generación atrás y sólo se referían a épocas de su pasado más reciente pues no sabían contar más de veinte. Si hemos de creer los testimonios, no guardaban otras leyendas sobre su origen sino la escueta leyenda de que venían del norte 8.
El mismo admite la pobreza de su testimonio:
"Sobre el punto de la antigua religión de los californios no podemos satisfacer los deseos del autor en dar al público noticia más exacta que las que él mismo refiere en sus dogmas y creencias" 9.
Entre los puntos más interesantes que toca Barco se encuentra su testimonio sobre la fiesta de los difuntos, en la que el misionero ve cierta semejanza con las costumbres de los cristianos:
"Otra fiesta celebran en conmemoración o visita de sus difuntos. Viven persuadidos a que cuando mueren pasan los difuntos a las regiones del norte. De aquí tomaron ocasión los viejos para celebrar a propia utilidad, una fiesta a sus parientes difuntos. Señalan la fecha en que éstos sus parientes han de venir del norte a visitarles. Y con este motivo obligan a las mujeres a trabajar mucho más de lo ordinario para prevenir mezcales en abundancia y otras comidas que ellos buscan con que recibir y regalar a sus parientes difuntos" 10.

Para que nadie se llame a engaño, Barco se apresura a señalar, que esto no pasa de ser una interesante coincidencia cultural con las costumbres cristianas y las historias de convidados de piedra que nos son familiares, pues como él mismo dice no hay modo de saber si estos indios supieron con anterioridad del cristianismo, por algún eventual contacto con los europeos, pues no hay evidencia de ello.
Barco se inclina a pensar que esas eran fiestas de origen muy reciente, posteriores a los primeros viajes de los españoles por la península.
Principalmente llaman la atención de Barco, a pesar de su actitud que se quiere objetiva y escéptica, las creencias cochimíes que parecen tocar sus propias creencias:
"Es cierto que los californios reconocían la inmortalidad del alma, los cochimíes decían que los buenos cuando mueren van hacia la parte del norte, que suponían tierra mejor y más abundante de sus comidas y que los malos iban hacia la parte del sur que, en su aprensión era tierra más desdichada; no porque la hubiesen visto... sino porque, según se puede discurrir como los primeros pobladores vinieron del norte había fama que aquella tierra era más abundante que la que poseían; y aprendían que, mientras más al sur, era la tierra más pobre" 11.
Sin embargo, para los fines de nuestra historia mítica, son más importantes ciertas descripciones de Barco de las que se pueden extrapolar interesantes conjeturas:
"Dicen que en tiempos pasados vino del cielo un hombre para bien de su país, y así lo llaman, el hombre venido del cielo y en su lengua Tama Ambui Ucambi Tecuihui. Pero no dicen en particular de que modo fue su bienhechor. Su memoria la celebran sus gentiles con una fiesta que llaman del hombre venido del cielo..." 12.

Cuenta Barco como en esa fiesta un muchacho se disfraza del hombre venido del cielo baja de un cerro para simular su descenso come con los hombres de la aldea, y luego "regresa al cielo" por el cerro. No podemos dejar de ver, con base en la idea que tenemos del origen del teatro en diferentes culturas, una prefiguración de esta disciplina aún en su forma ritual.
Como ya se indicó en este capítulo no se agota la información existente acerca de nuestro tema, tan sólo se pretende orientar al interesado en el pasado cultural de la región. En este sentido se busca que el lector pueda reconocer que, a pesar de la pobreza de los testimonios existe un acervo de ritos y leyendas prehispánicos poco conocidos y explorados por la literatura que deben sumarse a los mitos que sobre estas tierras desarrollaron los colonizadores, a la hora de hacer el inventario de los temas sudcalifornianos.
    1.1.2) El impulso mítico de los conquistadores
Conocido es que la principal motivación de los españoles para proseguir la exploración y conquista de las costas occidentales de la Nueva España tenía una razón económica y de dominio político la búsqueda de una ruta más segura y rápida hacia China y Japón y el señorío de las islas y tierras del Pacífico para evitar la expansión de sus enemigos ingleses.

Sin embargo, la exploración del litoral del Pacífico, no hubiera tenido la constancia y la pasión que tuvo si en la mente de los navegantes no hubieran florecido los mitos acerca de ciudades de abundancia, islas maravillosas y pasos ocultos que la literatura había creado, a manera de premonición fantástica, adelantándose a lo que después sería descubierto.
En efecto, en el caso de la Península de Baja California, "antes de crearse, antes de nacer como referencia geográfica y sociopolítica ya era literatura", como explica Raúl Cota:
"El mito europeo de una isla llamada California, inscrita en las Sergas de Esplandián novela de Garci Ordóñez de Montalvo publicada a principios del siglo XVI, concebía al lugar como receptáculo de una vida idílica en donde amazonas negras eran soberanas. Cabello y crin hacían las alas la autoridad y la belleza...
Así es como California, antes de ser descubierta ya era una isla en la conciencia de los españoles, y es una de las pocas tierras del mundo que fueron bautizadas antes de ser descubiertas. Al respecto nos informa Michael Mathes:
"En particular en España, la isla de Calafia fue descrita 23 años antes de su descubrimiento" 14.

Actualmente se consiguen muy pocos ejemplares de las Sergas de Esplandián pero en su tiempo llegó a ser un libro muy popular:
"El regidor de Medina del Campo, Garci Ordóñez de Montalvo, siendo impresor, demás, en lo que hoy es un pueblito de España y era en esa época uno de los centros culturales más importantes (a principios del s. XVI), aprovechando la gran demanda de libros de caballería, de gran popularidad durante el siglo XV y XVI (esos horribles libros en aquella época considerados pornográficos); aprovechó pues..., el buen mercado y decidió publicar una obra que alcanzó una difusión increíble para su época. Resultó ser el libro quinto de la obra Amadís de Gaula, que llevaba más de ochenta años de popularidad y que se distribuía también en Francia y Alemania; precisamente eran aventuras en lugares legendarios donde siempre solían encontrarse dragones grifos y amazonas... " 15.
El libro de las Sergas de Esplandián ve la luz en 1510 y fue, casi inmediatamente, prohibido por una corona temerosa que desconfiaba de la gran influencia que tenían esos libros en la conciencia colectiva y los tachaba de corruptivos, condenándolos al fuego, del mismo modo que vemos ocurrir las cosas en el Quijote.

El libro trata de los viajes que el hijo de Amadís de Gaula hace a Grecia, Persia, Britania y las Indias orientales, conocidas por la noticia de los viajes de los Polo, y la estancia de Marco Polo en el reino del Khan, Catay y Cipango.
"Por supuesto, en esa época (principios del S. XVI) ningún caballero podía tener éxito y fama sin haber visitado las Indias (de Colón). En el capítulo 157 de las Sergas de Esplandián nos dice Garci Ordóñez de Montalvo: ' a la diestra mano de las Indias hubo una isla llamada California, muy llegada a la parte del paraíso terrenal'. Y así nos sigue describiendo estas islas, a su reina, la reina Calafia; a sus `soldaderas', las amazonas, que montaban en grifos, que se adornaban con perlas y oro..." 16.
Conviene recordar aquí que Cristobal Colón pensó que en las tierras recién descubiertas por él, debía encontrarse el Paraíso Terrenal y que dedicó tres de sus viajes a la búsqueda del ansiado jardín, así como del paso al "ancho Ganges que decía Marco Polo" 17, el que después será conocido como el estrecho de Anián, otro mito que se llegó a convertir en la gran esperanza del reino español.
Todos los conquistadores que entraron a América a partir de 1519 eran fanáticos de este tipo de literatura, todos sentían en sus exploraciones y guerras, que estaban emulando a sus héroes y al representar en la realidad sus fantasías éstas tomaban visos de certezas. La idea de una "isla a mano diestra de las indias", como aseguraba Ordóñez de Montalvo, riquísima y poblada por mujeres adornadas de perlas y oro, se convirtió en la guía de las nuevas exploraciones.
A pesar de ser una obra casi contemporánea a sus últimos viajes, ya en Colón mismo encontramos referencias a ésta idea.
Constantemente habla de estas huidizas hembras y de su reina que creyó ver esconderse en las islas del Caribe.
También es curioso anotar que fue justamente a raíz de los comentarios del almirante, después de su azaroso primer regreso a Europa, que Garci Ordoñez de Montalvo decidió incluir en las Sergas el mito de las amazonas. Así se confirma una vez más el diálogo constante que tienen la realidad y la literatura, retroalimentación que las nutre e inflama de pasión creadora.

"Colón y sus comentarios, afirmaciones e ideas era el hombre del momento y supo así aprovecharlo el novelista, sin pensar que a partir de ese momento California y Calafia se van a convertir en motivo de continua búsqueda junto con el estrecho de Anián; las fantásticas islas (Rica) de Oro y (Rica) de Plata; y las legendarias ciudades de Cíbola y Quivira de los ulteriores descubridores" 18.
Para el siglo XVI existían, pues, un nombre y un concepto geográfico para una realidad que aún no había sido descubierta, y esta idea, más fuerte muchas veces que la evidencia de las exploraciones, dirigirá y dará forma a la historia de los viajes de descubrimiento.
"Esta leyenda será fuertemente revitalizada en pleno siglo XVI, influyendo formalmente en hombres como Cortés, Pizarro, Nuño de Guzmán, Orellana y aun en eruditos de la época como Pedro Martir (de Anglería)" 19.
En 1532, Cortés estableció un astillero en Oaxaca para disponer de barcos que fueran a explorar el Oriente. En octubre de 1524 solicitó permiso a Carlos V y en 1527 zarpó hacia las Molucas Alvaro Saavedra Cerón, pero perdió sus barcos. En 1532, Cortés envió a Diego Hurtado de Mendoza a explorar el Oriente, quien fracasó del mismo modo que su predecesor.
No obstante, Cortés organizó una nueva expedición que zarpó del puerto de Santiago el 29 de octubre de 1533 21.

"La formaban dos navíos: uno el Concepción, capitaneado por su pariente Diego Becerra y el otro, llamado San Lázaro, bajo el mando de Hernando de Grijalva" 22.
Una tormenta separó las dos naves e hizo regresar a Grijalva.
"Becerra, hombre de muy mal genio, entró en dificultades con su piloto, que era un Vizcaíno llamado Fortún Jiménez de Bertandoña, quien no pudo tolerar su dureza y demasiada altivez y le mató dormido. Hirió a otros que podían vengarle y ayudado de sus partidarios se apoderó del Concepción.
"Tras de abandonar en las costas de la Nueva Galicia a los descontentos y a los heridos, siguieron luego su derrota mar adentro más bien huyendo que haciendo exploraciones. Esta fuga trajo como consecuencia que Jiménez tropezara al azar con la península californiana. Él fue el primer europeo que saltó en tierra en la que a primera vista supuso una isla" 23.
Finalmente, derrotado por la suerte, Fortún Jiménez tuvo que regresar e informar de todo lo sucedido a Cortés, quien para conseguir permiso y financiamiento para sus viajes, refirió a su rey en su cuarta carta de relación, la existencia de una isla cercana a las costas de Nayarit, "con las mismas connotaciones simbólicas que Ordoñez de Montalvo" según Raúl Cota, quien agrega, "en esta ocasión, el deseo de conquista subyace en las explicaciones de Cortés y la necesidad del autoconvencimiento del éxito posible y de lograr la autorización para la empresa" 24. La carta en cuestión dice:

"...y así mismo (un capitán que hizo viaje a la región de Colima) me trajo relación de los señores de la provincia de Ciguatán, que se afirman mucho haber una isla toda poblada de mujeres, sin varón ninguno, y que en ciertos tiempos van de la tierra firme hombres con los cuales han acceso, y las que quedan preñadas, si paren mujeres las guardan, y si hombres los echan de su compañía; y que esta isla está a diez jornadas de esta provincia, y que muchos de ellos han ido allá y la han visto. Dícenme asimismo que es muy rica de perlas y oro" 25.
Por lo tanto es muy probable que Fortún y sus compañeros se creyeran desembarcados en la mítica tierra de Calafia. Dejemos ahora que Ignacio del Río nos cuente la historia:
"La ambición era, en casos como éste, el resorte de la temeridad. Años antes, gente de Cortés que había andado por las costas de Colima pudo enterarse de que, entre los indios de allí, se tenía por cierta la existencia de una isla no muy lejana, supuestamente rica y poblada tan sólo por mujeres. Dado que especies de tal guisa encontraban fácil eco entre quienes se decidían a participar en las navegaciones oceánicas, es probable que aquellos exaltados nautas que volvían a hacerse a la mar no buscaran otra cosa que el tesoro abierto de esa isla, tierra de amazonas, señalada por los indios de la costa. Sea como haya sido, los del Concepción navegaron algún tiempo, hasta que toparon con unas tierras desconocidas hasta entonces por los españoles, que fueron tenidas por el extremo de la gran isla".
Y aunque al regreso Fortún Jiménez naufragó, las pocas perlas que ganó y el testimonio que trajo acrecentaron las fantasías y las ambiciones de Cortés.
"No obstante el elevado costo en hombres y navíos que habían tenido las expediciones auspiciadas por Cortés, el descubrimiento hecho por la gente de Fortún Jiménez acrecentó la esperanza de que las inversiones que se estaban haciendo resultaran en breve redituables. Más quizá que las escasas perlas que exhibían los marineros que regresaron a salvo, fueron múltiples leyendas y consejas, tanto de origen europeo como de tradición mesoamericana, las que hicieron pensar que la isla descubierta sería una fuente de riqueza capaz de compensar los esfuerzos empeñados en la incipiente exploración del océano.

"Algunos años más tarde, aquella supuesta isla `a la diestra mano de las indias' comenzó a ser llamada California, sin que podamos precisar bien la fecha en que se le asignó tal nombre ni sepamos de quien fue la iniciativa de llamarla así. La leyenda había formado el marco del descubrimiento y en su oportunidad proveyó el topónimo: la California de los mitos Europeos era también isla, era también rica y era también domicilio exclusivo de amazonas" 26.
La primera obra que se refiere a la península como California, según Mathes, parece ser la Historia General de las Indias de López de Gomara.
Y no se llamó California por falta de alternativas, sino por la fuerza del mito pues hubo varias propuestas toponímicas: para Vizcaíno se llamó Nueva Andalucía; Porter Cassanate quiso honrar a su tierra llamándola Nuevo Reino de Aragón; para Atondo era la Provincia de Nuestra Señora de la Trinidad; Kino y Salvatierra buscando agradar al rey y ver aumentar su apoyo, le llamaron las islas Carolinas. Finalmente la fantasía caballeresca subsistió.
En fin llevado por una combinación de motivos muy compleja, entre los que se encontraban, seguramente, la ambición y la fantasía, el Gobernador de Oaxaca decide explorar por él mismo:
"Hernando Cortés... desembarcó en California el 3 de mayo de 1535, tomando posesión de la tierra en nombre de Carlos V, la cual bautiza con el nombre de puerto Bahía de Santa Cruz, conocido actualmente como Bahía de la Paz" 27.

Esa primera colonia no pudo constituirse en una auténtica fundación a falta de bastimentos y duró realmente muy poco.
Pero en 1536 el adelantado Alvar Nuñez Cabeza de Vaca, regresó de un viaje insólito por tierra norteamericana que lo llevó de un océano a otro en las más extrañas circunstancias, y algunos de sus hombres, creyendo que la realidad que acababan de experimentar era demasiado increíble y comprometedora acordaron contar mentiras sobre lo que habían vivido y manifestaron haber visitado las ciudades de oro de Cíbola y Quivira y estar enterados de buena fuente de la existencia de las otras cinco fabulosas ciudades de Totanteac al norte de Nueva Galicia 28.
Tales informaciones avivaron la codicia de los conquistadores y Cortés:
"Tal vez con la esperanza de que más al norte pudieran encontrarse tierras menos ásperas que las que hasta entonces se habían visitado. Mandó al efecto en 1539 tres barcos al mando de Francisco de Ulloa en la que sería la postrera empresa descubridora del conquistador " 29.
Con fecha de 5 de abril de 1540, Ulloa dirigió a Cortés una relación pormenorizada de la exploración que contenía numerosas referencias geográficas y establecía sin lugar a dudas la peninsularidad de California.

Ese mismo año Hernando de Alarcón alcanzó la boca del río Colorado confirmando así los reportes de Ulloa.
Sin embargo los mapas de la época aún daban más crédito a la fantasía - al deseo- que a la evidencia -realidad-. Sebastián Münster publicó en 1540 un mapa donde aparece en lugar de California una isla llamada "Zipango" (Japón) y se insinúa un paso por el norte -el sueño de Colón- a este tipo de mapas León-Portilla los llama "precalifórnicos" y hay otros muchos fantasiosos ejemplos posteriores 30.
Alonso de Santa Cruz presenta la península dividida con una isla al sur en un mapa de 1542. Gustaldi, en cambio, en 1546, presenta una península, pero anota al norte las soñadas siete ciudades en la región del Totanteac.
Otra de las obsesiones míticas de la época, el estrecho de Anián se, llama "Mare Septentrionalle incognito" en el mapa de Bolognino Saltieri (1566), donde además se marcan Cíbola y Quivira.
A finales del siglo XVI parecía haberse aceptado ya el carácter peninsular de la Baja California, pero debido a un error propalado por el carmelita fray Antonio de la Ascensión, que acompañó en su viaje a Sebastián Vizcaíno en 1602, se representó en el siglo XVII a California como una isla... ¡ y así se siguió haciendo hasta la segunda mitad del siglo XVII!
"Nosotros diríamos -dice Mathes-: con dos exploraciones que comprueban perfectamente que llegando al remate del Golfo de California no podían pasar los barcos, ¿cómo es posible que luego haya habido nuevos conceptos de una ínsula califórnica?" 31.

La idea de la insularidad de California estuvo siempre asociada con un tema que provenía de los diarios del almirante Cristobal Colón: el paso que comunicara el océano Atlántico con el Oriente y que permitiera el comercio de especies por una vía rápida y segura. Fray Antonio de la Ascensión, al declarar que se trataba de una isla muy rica no hacía sino reproducir el deseo general. Sobre sus argumentos Mathes nos explica:
"Por su concepto de California como una isla, fray Antonio propuso lo siguiente; que siendo una isla, España podría aprovecharla de varias maneras. Primero que no hacían falta exploraciones en las zonas más frías del Pacífico, los galeones de Manila, atravesando el Pacífico podrían llegar aquí a la isla, en la costa norte y de ahí zarpar y tomar el estrecho de Anián para salir aquí (al Atlántico). Los galeones del Perú subirían felizmente por costas españolas, llegando a lo que es el paso interior (según este concepto) que llamamos Golfo de California, suben y llegan... a otro puerto, todavía en tierras superiores, abasteciendo las colonias de Nuevo México; a su vez llegan al norte a través del Estrecho (de Anián) para llegar a la Madre Patria. Qué cosa más lógica, más bella, más fácil; qué navegación más feliz, porque no había piratas en la ruta.
"La mente humana es una computadora magnífica, que por supuesto, sólo piensa en lo más agradable, no piensa sino en lo bueno. (Para) el español, reconociendo el valor estratégico de este concepto cartográfico que fray Antonio produjo, California empezó a ser otra vez isla (sic.). ¿Cómo no?, si desde el principio era isla, así la describió Garci Ordóñez de Montalvo... 32"
La idea, según Mathes, contó con defensores apócrifos: Juan de Fuca, griego que en 1587 dijo haber pasado por el estrecho de Anián, por unos terrenos muy templados. Y reclamó del rey el derecho de hacer otro viaje; Lorenzo Ferrer Maldonado, dijo que subió del Perú y pasó por el estrecho de Anián, saliendo al Atlántico en 1588; fray Juan de Torquemada, autor de la Monarquía indiana en 1625 apoyó la idea; fray Jerónimo de Zárate y Salmerón en su Relación de Nuevo México (1629), dice haber conocido a alguien que cruzó el estrecho junto con Francis Drake y que vió comerciantes moscovitas luteranos durante su viaje con los que hubo de entenderse en Latín... y así hasta el absurdo.
Mathes también señala que en la edición original de La notica de California Venegas aún creía, en 1737 en la insularidad de California, a pesar de que en 1705, en un mapa publicado en París, ya el padre Eusebio Kino había corregido el error. La geografía fantástica tuvo, pues, una gran relevancia entre las razones que hicieron posible la continuidad de las exploraciones españolas entre el siglo XVI y el XVIII.

Un impulso mitológico, un deseo de la fantasía colectiva y de la literatura fue en buena parte responsable de la colonización de tierras y de la fundación de villas y puertos en estos parajes que después ganarían, otra leyenda, la de su carácter indómito, tierra salvaje y agreste que no se deja conquistar, mito que la mantendría aislada del resto del país por mucho tiempo, prácticamente hasta mediados de nuestro siglo: "isla", a pesar de todo, a la diestra mano de las indias.