domingo, 24 de agosto de 2014
martes, 11 de septiembre de 2012
lunes, 10 de septiembre de 2012
viernes, 10 de agosto de 2012
ESCULTURA HALLADA
CIUDAD DE MÉXICO, 11 de julio.- Una escultura de bronce de más de 430 años de antigüedad fue hallada en la costa del Océano Pacífico, en el estado mexicano de Baja California (noroeste), informó hoy el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México.
El hallazgo, realizado por miembros del INAH e instituciones estadounidenses, tuvo lugar hace dos semanas y representa una pieza única dentro del conjunto de materiales recuperados a lo largo de doce años por el Proyecto Galeón de Manila en Baja California.
La escultura, de 12 centímetros de alto e igual de ancho, representa a un "Perro de Bo" y los primeros análisis detallan que se trata de la tapa de un incensario o un candelero.
De acuerdo con el arqueólogo Roberto Junco, de la subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH, el hallazgo proviene de uno de los primeros galeones del siglo XVI que zarparon de Manila, Filipinas, con rumbo al puerto de Acapulco, en la Nueva España.
Dicha ruta "era la de mayor trayecto en altamar (...), en este caso la embarcación pudo verse arrastrada en un área de las Californias donde confluían varias corrientes, sin que quedaran sobrevivientes para continuar la travesía", explicó.
Al respecto, el historiador náutico Edward Von der Porten comentó que los restos materiales que han encontrado probablemente pertenecieron al galeón "San Felipe", que zarpó llevando consigo un importante cargamento de porcelana china de la dinastía Ming y que desapareció sin dejar rastro en 1576.
Sobre el objeto descubierto, Junco indicó que se encontró a 20 centímetros de profundidad, a partir de una señal emitida por un detector de metales.
El investigador destacó que este objeto asiático coincide con las descripciones que algunos misioneros jesuitas dejaron a manera de testimonios en el siglo XVIII, como las del padre Fernando Consag, en un primer momento, y posteriormente el padre Miguel del Barco.
"Los materiales que estamos investigando coinciden con las anotaciones del padre Miguel del Barco, que en sus crónicas narra que los indígenas llevaron a una de las misiones un candelero de bronce con la forma de un perro", señaló.
"El objeto que encontramos probablemente sea similar al que refirió el religioso, y quizás se trate de la tapa de un incensario", añadió el científico.
Los llamados "Perros de Fo" (Fo es un término que se utiliza para referirse a Buda) son en realidad representaciones de un león y se les considera protectores de lugares sagrados.
Las exploraciones del Proyecto Galeón de Manila las realizan los investigadores estadounidenses Jack Hunter y Edward Von der Porten y arqueólogos de la subdirección de Arqueología Subacuática del INAH, con el apoyo de otras instituciones.
Este equipo lleva a cabo prospecciones arqueológicas en un área de aproximadamente 11 kilómetros, siendo la línea de costa donde se ha localizado la mayor variedad de materiales.
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MONUMENTO CONMEMORATIVO
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de julio.- En medio de una banqueta y de un angosto camellón de la Calzada Vallejo, dos estructuras de cantera y piedra negra han subsistido al paso del tiempo y de la modernidad. Son dos muros o remates encontrados que se exponen a la intemperie y que pudieron ser construidos a finales del siglo XVII para marcar el inicio de lo que fue el Camino Real de Tierra Adentro, considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad desde 2010.
Las estructuras, en las que se conserva una imagen en relieve de Santiago Peregrino así como una placa de piedra tallada en la que se da cuenta del momento en el que fueron levantadas, han sufrido los embates del vandalismo y corren el riesgo de perderse, por lo que el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) busca rescatarlos con apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
.
Pareciera imposible que un monumento de esta magnitud pasara casi desapercibido en una ciudad tan poblada como México, pero en el caso de estos muros la misma modernidad los orillo al olvido.
El arquitecto Arturo Garrido, quien se ha dado a la tarea de estudiar el Camino Real, fue quien llevó a cabo el redescubrimiento del monumento, que se encuentra en la colonia San Simón, al norte de la ciudad.
El especialista atribuye el olvido a la segmentación que sufrió la Calzada Vallejo: “En la década de los sesenta se llevó a cabo una gran obra alrededor del Monumento de la Raza y se construyó el primer paso a desnivel, eso hizo que se cerrara la calzada y quedara cortada al norte. Después se construyeron los grandes ejes viales y la parte sur también se cortó, sólo se dejó un acceso de dos carriles y desde esa época la avenida prácticamente quedó aislada”, explica.
Fue así como los remates coloniales se dividieron y prácticamente sólo los vecinos de la colonia los conocían. “Investigando me di cuenta que no había ningún monumento dentro de la declaratoria de la UNESCO, desde Tlatelolco hasta Cuautitlán,
me llamó la atención y vine a investigar. Conocí a la investigadora Paola Sosa y con ella realice un recorrido por el lugar hasta que llegamos aquí y descubrimos los monumentos”, agrega.
Las primeras teorías que se han planteado sobre el origen y uso de los monumentos apuntan a que se trató de dos remates construidos para conmemorar la remodelación de la calzada (existente desde la época prehispánica) y marcar el inicio del Camino Real de Tierra Adentro, o bien que se trata de los antepechos de un puente que estuvo en ese lugar.
Las referencias, sin embargo, son escasas, de acuerdo con Garrido aún no han sido localizadas noticias o fotografías de los monumentos en fuentes bibliográficas, por lo que reconstruir su historia es uno de los trabajos pendientes.
Por lo pronto, las mismas estructuras son el único registro que existe. En el murete ubicado en el camellón de la calzada se distingue aún claramente una figura de Santiago Peregrino, así como una cruz de Santiago, en la que aparece una inscripción que señala que la obra fue construida por gracia del Consulado (antiguo lugar de reunión de comerciantes), quien contribuía con ella a “socorrer las grandes necesidades del reino”.
“La importancia del monumento es que está al inicio del Camino Real de Tierra Adentro, que es sencillamente la carretera que va desde la Ciudad de México a Ciudad Juárez, en Chihuahua, pero que continuaba hasta Estados Unidos, llegando a Nuevo México, Albuquerque y Santa Fe, es una carretera que tiene más de dos mil 400 kilómetros”, dice Garrido.
A pesar de su importancia, las estructuras realizadas con cantera y piedra negra y rosa, se encuentran en peligro de perderse. El paso del tiempo, el vandalismo y las lluvias extremas que han azotado la ciudad podrían terminar con el monumento. Por iniciativa del arquitecto Garrido, a quien ya se han unido vecinos de la zona, Icomos México intercede ante el INAH para rescatar las estructuras.
“Estamos convencidos que vamos a poder revalorar el entorno y recuperar estos monumentos que no están catalogados y de los que simplemente hay una ficha. Será el principio de una gran investigación y estamos solicitando la intervención del INAH para seguir los estudios en conjunto”, afirma Olga Orive, presidenta de Icomos México.
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Las estructuras, en las que se conserva una imagen en relieve de Santiago Peregrino así como una placa de piedra tallada en la que se da cuenta del momento en el que fueron levantadas, han sufrido los embates del vandalismo y corren el riesgo de perderse, por lo que el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) busca rescatarlos con apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)
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Pareciera imposible que un monumento de esta magnitud pasara casi desapercibido en una ciudad tan poblada como México, pero en el caso de estos muros la misma modernidad los orillo al olvido.
El arquitecto Arturo Garrido, quien se ha dado a la tarea de estudiar el Camino Real, fue quien llevó a cabo el redescubrimiento del monumento, que se encuentra en la colonia San Simón, al norte de la ciudad.
El especialista atribuye el olvido a la segmentación que sufrió la Calzada Vallejo: “En la década de los sesenta se llevó a cabo una gran obra alrededor del Monumento de la Raza y se construyó el primer paso a desnivel, eso hizo que se cerrara la calzada y quedara cortada al norte. Después se construyeron los grandes ejes viales y la parte sur también se cortó, sólo se dejó un acceso de dos carriles y desde esa época la avenida prácticamente quedó aislada”, explica.
Fue así como los remates coloniales se dividieron y prácticamente sólo los vecinos de la colonia los conocían. “Investigando me di cuenta que no había ningún monumento dentro de la declaratoria de la UNESCO, desde Tlatelolco hasta Cuautitlán,
me llamó la atención y vine a investigar. Conocí a la investigadora Paola Sosa y con ella realice un recorrido por el lugar hasta que llegamos aquí y descubrimos los monumentos”, agrega.
Las primeras teorías que se han planteado sobre el origen y uso de los monumentos apuntan a que se trató de dos remates construidos para conmemorar la remodelación de la calzada (existente desde la época prehispánica) y marcar el inicio del Camino Real de Tierra Adentro, o bien que se trata de los antepechos de un puente que estuvo en ese lugar.
Las referencias, sin embargo, son escasas, de acuerdo con Garrido aún no han sido localizadas noticias o fotografías de los monumentos en fuentes bibliográficas, por lo que reconstruir su historia es uno de los trabajos pendientes.
Por lo pronto, las mismas estructuras son el único registro que existe. En el murete ubicado en el camellón de la calzada se distingue aún claramente una figura de Santiago Peregrino, así como una cruz de Santiago, en la que aparece una inscripción que señala que la obra fue construida por gracia del Consulado (antiguo lugar de reunión de comerciantes), quien contribuía con ella a “socorrer las grandes necesidades del reino”.
“La importancia del monumento es que está al inicio del Camino Real de Tierra Adentro, que es sencillamente la carretera que va desde la Ciudad de México a Ciudad Juárez, en Chihuahua, pero que continuaba hasta Estados Unidos, llegando a Nuevo México, Albuquerque y Santa Fe, es una carretera que tiene más de dos mil 400 kilómetros”, dice Garrido.
A pesar de su importancia, las estructuras realizadas con cantera y piedra negra y rosa, se encuentran en peligro de perderse. El paso del tiempo, el vandalismo y las lluvias extremas que han azotado la ciudad podrían terminar con el monumento. Por iniciativa del arquitecto Garrido, a quien ya se han unido vecinos de la zona, Icomos México intercede ante el INAH para rescatar las estructuras.
“Estamos convencidos que vamos a poder revalorar el entorno y recuperar estos monumentos que no están catalogados y de los que simplemente hay una ficha. Será el principio de una gran investigación y estamos solicitando la intervención del INAH para seguir los estudios en conjunto”, afirma Olga Orive, presidenta de Icomos México.
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jueves, 14 de junio de 2012
miércoles, 11 de abril de 2012
viernes, 23 de marzo de 2012
CAMPO ALASKA
CAMPO ALASKA
En 1916, durante la administración del Coronel Esteban Cantú Jiménez, se construyó el Camino Nacional para comunicar a Mexicali con todo el Distrito Norte, dicho camino atraviesa por el centro del Campo Alaska en donde el entonces Gobernador del Estado Abelardo L. Rodríguez (1923-1929) mandó construir la Casa de Gobierno desde donde se despachaban los trámites de la administración. Otro edificio que se construyó en este lugar fue el Cuartel Federal (actual museo) que albergaba a la tropa y al Estado Mayor. También se construyó la Escuela Primaria Agustina Ramírez de Rodríguez donde impartían clases a los hijos de los soldados y familias de los alrededores.
En 1916, durante la administración del Coronel Esteban Cantú Jiménez, se construyó el Camino Nacional para comunicar a Mexicali con todo el Distrito Norte, dicho camino atraviesa por el centro del Campo Alaska en donde el entonces Gobernador del Estado Abelardo L. Rodríguez (1923-1929) mandó construir la Casa de Gobierno desde donde se despachaban los trámites de la administración. Otro edificio que se construyó en este lugar fue el Cuartel Federal (actual museo) que albergaba a la tropa y al Estado Mayor. También se construyó la Escuela Primaria Agustina Ramírez de Rodríguez donde impartían clases a los hijos de los soldados y familias de los alrededores.
Por iniciativa del General Abelardo L. Rodríguez se decidió trasladar las oficinas de gobierno de Mexicali a este sitio durante los meses de Junio a Octubre para disfrutar de un clima más agradable.
Concluida la gestión del General Rodríguez, lo sucedió en el gobierno el General Brigadier José María Tapia Freydidng, quien convirtió el Cuartel Federal en Manicomio (actual museo) mejor conocido como la Casa de los Locos, mientras que la Casa de Gobierno se convirtió en Hospital Antituberculoso del Distrito Norte. Tanto el Manicomio como el Hospital funcionaron hasta 1955.
En el año de 2004, la Asociación Corredor Histórico CAREM A.C., el Fideicomiso Autopista Rumorosa (FIARUM), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto de Cultura de Baja California, se dieron a la tarea de rescatar y restaurar el edificio principal del Complejo Campo Alaska y que hoy sirve como museo, en el cual se exhiben muestras de la historia de la región.
jueves, 23 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
EXTRAÑO ALLAZGO
Extraño hallazgo de Indios Californios
Un sistema funerario sui generis, consistente en la doble inhumación, fue practicado por los grupos seminómadas de Baja California Sur hace más de 2,300 años, según lo revelan estudios de antropología física realizados a restos óseos encontrados en más de un centenar de entierros descubiertos en diversos puntos de la península.
Contrario al concepto de tribus salvajes que prevaleció por mucho tiempo, esta investigación ha permitido determinar nuevas interpretaciones sobre la cosmogonía que tuvieron los grupos indios californios, y que comprueba que tuvieron una cultura con características únicas.
El antropólogo físico Alfonso Rosales-López, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), informó que las pruebas físicas y biológicas indican que los esqueletos fueron enterrados dos veces. “Primero, el cadáver era colocado dentro de una fosa, una vez que tenía un avanzado estado de descomposición era desenterrado, para posteriormente seccionarlo manualmente y realizar una segunda inhumación”.
Este sistema de doble enterramiento, que se practicó desde antes de la época precolombina entre los grupos de indios californios, tenía como finalidad terminar con el sufrimiento de la persona fallecida, puesto que “el concepto de muerte (como biológicamente lo entendemos) no existía, pero, los cambios físicos provocados por el proceso de descomposición hacían creer que experimentaba dolor, por lo que se pensaba que seccionando el cuerpo liberaban al individuo de este padecimiento”.
“Para ellos este momento no era de muerte, sino un simple cambio de estado, en donde el dolor era una constante, porque el cuerpo cambia de coloración, le salen moretones y arroja líquidos por los orificios”.
De acuerdo con las creencias de estos grupos, para aliviar el dolor que ‘sentía’ el muerto, lo desenterraban meses después y lo seccionaban, cuando sabían que las articulaciones estaban frágiles por la descomposición de la carne. “Separaban la cadera del tronco, las extremidades y en algunos casos el cráneo, y así, fragmentado, lo volvían a enterrar”.
El antropólogo Rosales-López, refirió que con esta práctica no sólo liberaban al individuo del dolor, sino que automáticamente éste y los demás antepasados enterrados en el mismo sitio se volvían guardianes del lugar, garantizando así que siguieran brindando los recursos alimenticios
Contrario al concepto de tribus salvajes que prevaleció por mucho tiempo, esta investigación ha permitido determinar nuevas interpretaciones sobre la cosmogonía que tuvieron los grupos indios californios, y que comprueba que tuvieron una cultura con características únicas.
El antropólogo físico Alfonso Rosales-López, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), informó que las pruebas físicas y biológicas indican que los esqueletos fueron enterrados dos veces. “Primero, el cadáver era colocado dentro de una fosa, una vez que tenía un avanzado estado de descomposición era desenterrado, para posteriormente seccionarlo manualmente y realizar una segunda inhumación”.
Este sistema de doble enterramiento, que se practicó desde antes de la época precolombina entre los grupos de indios californios, tenía como finalidad terminar con el sufrimiento de la persona fallecida, puesto que “el concepto de muerte (como biológicamente lo entendemos) no existía, pero, los cambios físicos provocados por el proceso de descomposición hacían creer que experimentaba dolor, por lo que se pensaba que seccionando el cuerpo liberaban al individuo de este padecimiento”.
“Para ellos este momento no era de muerte, sino un simple cambio de estado, en donde el dolor era una constante, porque el cuerpo cambia de coloración, le salen moretones y arroja líquidos por los orificios”.
De acuerdo con las creencias de estos grupos, para aliviar el dolor que ‘sentía’ el muerto, lo desenterraban meses después y lo seccionaban, cuando sabían que las articulaciones estaban frágiles por la descomposición de la carne. “Separaban la cadera del tronco, las extremidades y en algunos casos el cráneo, y así, fragmentado, lo volvían a enterrar”.
El antropólogo Rosales-López, refirió que con esta práctica no sólo liberaban al individuo del dolor, sino que automáticamente éste y los demás antepasados enterrados en el mismo sitio se volvían guardianes del lugar, garantizando así que siguieran brindando los recursos alimenticios
ARQUEOLOGIA region Tecate - Tijuana
ARQUEOLOGIA
En las cercanías de Tijuana existen dos zonas arqueológicas de peculiar interés por la presencia de pinturas rupestres.
El Vallecito. Se encuentra en Tecate, 72 km al este de Tijuana por la carretera federal núm. 2. En este lugar podrá observar muestras de pinturas rupestres, con representaciones de figuras humanas y de animales, entre las que sobresalen El Hombre Enraizado, El Diablito y El Tiburón. Abierto de miércoles a domingo de 8:00 a 17:00 hrs.
Macahuí. Se localiza a 154 km al este de Tijuana por la carretera federal núm. 2. En este lugar, ubicado en una zona desértica, podrá observar una serie de diseños de formas antropomorfas y geométricas, similares a las de la región peruana de Nazca.
El Vallecito. Se encuentra en Tecate, 72 km al este de Tijuana por la carretera federal núm. 2. En este lugar podrá observar muestras de pinturas rupestres, con representaciones de figuras humanas y de animales, entre las que sobresalen El Hombre Enraizado, El Diablito y El Tiburón. Abierto de miércoles a domingo de 8:00 a 17:00 hrs.
Macahuí. Se localiza a 154 km al este de Tijuana por la carretera federal núm. 2. En este lugar, ubicado en una zona desértica, podrá observar una serie de diseños de formas antropomorfas y geométricas, similares a las de la región peruana de Nazca.
jueves, 2 de febrero de 2012
SAN LUIS GONZAGA (Chiriyaqui )
SAN LUIS GONZAGA
(Chiriyaqui)
En el valle de Santo Domingo, enmedio del más desolado desierto y a unos 53 km. al sureste de Ciudad Constitución, se ubica la comunidad de San Luis Gonzaga, asiento de la misión del mismo nombre. En 1721 el padre Clemente Guillen localizó este sitio estableciendo ahí una visita de la misión de Nuestra Señora de los Dolores. Posteriormente en 1740, con un donativo de Don Luis de Velazco, Conde de Santiago, se fundó la misión por el padre Lambert Hostell, sustituido después por el también jesuita Johan Jakob Baegert, a quien correspondió la construcción de la iglesia de la misión, la cual se conserva en buen estado y en uso, no así los edificios anexos que están prácticamente en ruinas.
Durante 17 años el padre Baegert vivió en San Luis Gonzaga, de lo cual resultó su libro “Noticias de la Península Americana de California” uno de los estudios más discutidos e interesantes sobre la misión, la población indígena y la región colindante, considerado como un valioso y objetivo testimonio que ha servido de consulta para muchos importantes estudios sobre la historia de Las Californias.
San Luis Gonzaga es uno de los bellos y más sorprendentes oasis de Baja California Sur, las aguas de su manantial se aprovechan para la ganadería y el riego de frutales entre los que destacan olivos, naranjos, higueras, viñedos, vastos palmares que crecen enormes por las riberas del arroyo. Correspondió a Don Benigno de la Toba, a mediados del siglo XIX, la construcción de la hermosa presa de piedra de cantera rosada. Rico ganadero y agricultor, Don Benigno vivió en San Luis en una de las bellas edificaciones de gran valor histórico arquitectónico que aún se mantiene de pies, conservando su dignidad de “casa grande” de la hacienda.
En San Luis Gonzaga se cuenta con un internado rural que reúne a los niños de la jurisdicción con más de trescientos habitantes, para su educación primaria. Cuenta también con una aeropista y las poco frecuentes visitas de algunos turistas y estudiosos de las misiones.
El acceso más fácil esta a la altura del kilómetro 194 de la carretera La Paz-Ciudad Constitución, por la brecha que va a la presa El Iguajil. Es de recomendarse visitar este hermoso e histórico paraje, que luce como una esmeralda incrustada en la sabana gris del desierto, que nos ofrece una clara visión de la reciedumbre de los antiguos californios que tenían resuelta la manera de vivir en perfecta armonía con su medio ambiente natural y del esfuerzo de aquellos que llevaron adelante la epopeya evangelizadora en aras de su fe.
SAN IGNACIO DE LOYOLA ( KADAKAAMAN )
SAN IGNACIO
(Kadakaaman)
En un fértil y pequeño valle, rodeado de sierras y desierto, se asienta esta hermosa población, donde el río subterráneo aflora en un borbollón que al represarse se convierte en una quieta laguna bordeada de tulares y carrizales, por cuya ribera corre la carretera de acceso que llega directamente a la encantadora plaza principal adornada por gigantescos árboles de la india; es precisamente frente a esta donde se levanta la imponente iglesia de la misión de San Ignacio de Loyola, con su espléndida fachada ornamentada en piedra labrada y en cuya construcción se utilizaron bloques de roca volcánica de 1.20 mts. de espesor y en parte debido a esto la edificación ha permanecido casi inalterada al paso de los años.
Esta misión fue fundada en 1728 por el jesuita mexicano Juan Bautista Luyando. La construcción de su templo la inicio el también jesuita Fernando Consag y el padre Juan Crisostono Gómez fue el misionero dominico que concluyó la obra aproximadamente en 1786 en su interior se puede apreciar un bellisimo altar de madera labrada y chapada en oro , con 7 óleos y una imagen de San Ignacio de Loyola que son verdaderas joyas.
Una de las características de San Ignacio son sus bastos datilares y huertos donde se cultivan vides, higueras, cítricos, mangos y hortalizas, actividad que fortalece la economía del lugar en especial la producción datilera es bastante considerable y se reconoce como la mejor del Estado
. No obstante que esta población se encuentra bastante lejos de la costa, mantiene su tradición pesquera, actividad en la que sus pobladores son pioneros en la costa del pacífico, desde la Laguna de San Ignacio hasta Punta Eugenia. En 1936 se instaló aquí una escuela regional campesina, que más tarde daría lugar a la formación de la Escuela Normal Urbana de La Paz, a la primera se debe la construcción de la aeropista que aún sirve a la comunidad. San Ignacio tiene una gran importancia turística, ya que es el punto más próximo y accesible para realizar excursiones a las grutas y cuevas con pinturas rupestres en la sierra de San Francisco, donde existen más de 500 sitios pintados en un área de 12 mil km2
. La gran mayoría de los cuales contiene enormes murales que se localizan en rocas, acantilados o en el interior de las grutas, legado de nuestros ancestros que constituyen un enigma y un reto para los expertos pueden visitarse únicamente con permisos especiales bajo control de las autoridades del INAH. Tiene una buena oferta de servicios turísticos como hoteles de tres estrellas y clase económica, campos para casas rodantes. restaurantes y facilidades para excursiones.
. No obstante que esta población se encuentra bastante lejos de la costa, mantiene su tradición pesquera, actividad en la que sus pobladores son pioneros en la costa del pacífico, desde la Laguna de San Ignacio hasta Punta Eugenia. En 1936 se instaló aquí una escuela regional campesina, que más tarde daría lugar a la formación de la Escuela Normal Urbana de La Paz, a la primera se debe la construcción de la aeropista que aún sirve a la comunidad. San Ignacio tiene una gran importancia turística, ya que es el punto más próximo y accesible para realizar excursiones a las grutas y cuevas con pinturas rupestres en la sierra de San Francisco, donde existen más de 500 sitios pintados en un área de 12 mil km2
. La gran mayoría de los cuales contiene enormes murales que se localizan en rocas, acantilados o en el interior de las grutas, legado de nuestros ancestros que constituyen un enigma y un reto para los expertos pueden visitarse únicamente con permisos especiales bajo control de las autoridades del INAH. Tiene una buena oferta de servicios turísticos como hoteles de tres estrellas y clase económica, campos para casas rodantes. restaurantes y facilidades para excursiones.



































